• El camino hasta el monte Gólgota, ayuda de Simón de Cirene

    PER350 analiza el camino de Jesús hacia el monte Gólgota, desde el pretorio de Pilato. Debilitado por la flagelación, Jesús ya no puede llevar solo su cruz. Los soldados obligan a Simón de Cirene a ayudarle. Lucas menciona a unas mujeres que lloran entre la multitud, y Mateo refiere que Jesús rechaza una bebida anestésica. Marcos identifica a Simón como padre de Alejandro y Rufo, figuras conocidas de las primeras comunidades cristianas. Una sinopsis de Mateo, Marcos y Lucas ilumina este episodio que precede inmediatamente a la crucifixión, fechada el viernes por la mañana hacia las 9 horas.

    Juan 19.17 (Reina-Valera 1909) :
    Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la Calavera, y en hebreo, Gólgotha;
    Seguir leyendo
  • El reparto de las vestiduras y las burlas

    La perícopa PER353 analiza el reparto de las vestiduras de Jesús y las burlas durante su crucifixión en el Gólgota. Los cuatro Evangelios coinciden en este episodio: los soldados echan suertes sobre la túnica sin costura, cumpliendo el Salmo 22.19. Lucas relata la oración de perdón de Jesús por sus verdugos, Marcos su grito de abandono y Mateo las burlas de los transeúntes y de los jefes religiosos. Este artículo sinóptico pone de relieve la riqueza teológica de cada relato evangélico.

    Salmos 22.18 (Reina-Valera 1909) :
    Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
    Seguir leyendo
  • El diálogo con los dos malhechores que lo rodeaban

    La perícopa 354 analiza el diálogo único que Lucas refiere entre Jesús y los dos malhechores crucificados a su lado (Lc 23,39-43). Uno se burla de Jesús; el otro reconoce su culpa, afirma la inocencia de Jesús y pide ser acogido en su reino. Jesús le promete el paraíso «hoy». Este pasaje revela una paradoja teológica central: Jesús salva desde la cruz, manifestando una autoridad espiritual allí donde todo parece contradecirla.

    San Lucas 23.39 (Reina-Valera 1909) :
    Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.
    Seguir leyendo
  • El diálogo de Jesús con Juan y las mujeres

    Al pie de la cruz, Jesús encomienda a su madre María a Juan, el discípulo amado (Juan 19.25-27). Único evangelio que relata esta escena, Juan subraya la valiente presencia de las mujeres y de Juan en el Gólgota. Este diálogo revela un doble alcance: humano, pues Jesús asume sus responsabilidades filiales, y espiritual, pues instituye una nueva familia fundada en la fe y no en la sangre. Juan obedece de inmediato, dando testimonio de su fidelidad.

    San Lucas 23.26-49 (Reina-Valera 1909) :
    Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.Mas Jesús, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos.Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á ti mismo.Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación?Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo.Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.Y como el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos.Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.
    Seguir leyendo
  • La noche a mediodía

    La perícopa 356 analiza la aparición de tinieblas durante la crucifixión de Jesús, desde el mediodía hasta las 15 h, relatada por los tres evangelios sinópticos. Este acontecimiento cósmico se estudia en sus dimensiones cronológicas y teológicas: señal de juicio divino, cumplimiento profético (Amós 8.9, Isaías 53) y velo pudoroso sobre la ignominia de la cruz. Precede a las últimas palabras de Jesús y a su muerte.

    Marcos 15.20-41 (Reina-Valera 1909) :
    Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
    Seguir leyendo